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martes, 29 de enero de 2013

Animarse a Emprender.

¿Recuerdas cuando dejaste la casa de tus padres?


Yo si. Recuerdo que comenzó con periodos prolongados en casa de amigos, vacaciones sin familia y luego, trabajando en oficina, terminar de bares con amigos y durmiendo en la casa de aquel mas cercano al trabajo un par de horas para luego volver a acoplarme a la rutina diaria. Estos largos periodos fuera de casa me llevaron a sentir que podía hacerlo solo. Podía vivir por mis propios medios. tener mi lugar, amueblarlo a mi manera y volver a la hora que me parece sin necesidad de la silenciosa entrada para no despertar a nadie. ¡Que emocionante! ¿verdad?

Aún recuerdo planificar con miedo mi salida triunfal de casa. ¿Donde viviría? ¿Como viviría? ¿Que muebles tengo? ¿Cuales me faltan? ¿Puedo conseguir algunas cosas necesarias sin necesidad de comprarlas?

Y un grandioso día me lancé. Mi padre me ayudo con la mudanza a pesar de sus pocas expectativas por mi corta edad y mi gran predilección por la improvisación. Pero aún así me apoyo. "¿Estas seguro?" me decía. "Mirá que cuando cierres la puerta y yo me vaya estás solo. Hace bien tus cuentas".

Por supuesto no las hice. Me tiré a la gran pileta de la independencia sin snorkel ¡Y sin saber nadar!. 
Y así me fué. 

Era tan malo administrándome que no me alcanzaba el dinero nunca. Los últimos días del mes comía poco y nada. Y para colmo de males era consultor viajante para una empresa agropecuaria que no solo pagaba mal sino que ademas daba muy malos viáticos a sus empleados para mantenerse en los periodos de viaje y no llegaba a pagar hotel, comidas y combustible con mi cuota diaria. Esto sumado a mi mala administración y poca capacidad de planeamiento hacía que me comiera mi sueldo mientras trabajaba. Por lo que llegaba a casa con menos dinero del que me había ido ¡Era un desastre!

Obviamente la historia termina bien, sino no estarías leyéndome.

He leído últimamente algunos artículos sobre las crudezas del emprender y lo fatales que pueden ser sus resultados. Particularmente uno de Jordi Valls llamó mi atención. Se titula "Emprender puede ser una decisión Fatal", publicado en puromarketing.com.

Pues debo decir, respetuosamente, que no puedo estar más en desacuerdo.

He trabajado muchos años de mi vida en el ámbito comercial vendiendo, desarrollando, capacitando, liderando. Pero siempre he trabajado para otros. Siempre he tenido "padres comerciales". Antes de descubrir esta hermosa profesión trabajaba en el ámbito agropecuario. Allí era lo mismo con mi "padres agrónomos". 

Un día, no hace mucho, decidí cambiar mi estrella.

En fin. Emprender no es malo, no importa el resultado. Emprender es crecer. Es emanciparse de los "padres laborales" para comenzar un nuevo camino de independencia. El de la independencia financiera. 

¿Emprender es arriesgado? pues claro. Como lo es cruzar la calle o meterse a nadar al mar o infinidad de cosas que hacemos habitualmente. Sin riesgo no habría mérito. 
¿Puedes equivocarte? Pues claro. Como puedes reprobar un examen de manejo o dar mal un final en la universidad. Pero ¿y si no te equivocas?

Obviamente debes planificar para emprender. No es fácil, eso lo reconozco. Debes tener en cuenta gastos, impuestos, cargas sociales, tiempos, presupuesto disponible, producción, clientes, espacio físico si lo necesitas y toda variable inherente a tu negocio antes de tomar la decisión. Pero si decides emprender, si te crees capaz, No lo dudes. Te puedo asegurar que si fracasas sabrás que NO hacer la próxima vez que lo intentes.

Es verdad que muchos fracasan. Pero también lo es que muchos triunfan. Y eso tendría que alentarte. Hoy existen muchas incubadoras de empresas y organizaciones dedicadas al asesoramiento para emprendedores. No necesitas ser un genio de las finanzas para lanzarte a desarrollar tu propio negocio. Solo necesitas una buena idea, ganas, perseverancia y un deseo ferviente de cambio.

Es dificil. Pero nada malo sucede. Si te va mal obtendrás las herramientas para mejorar. Si no mejoras iguamente habrás ganado una experiencia valiosísima que seguramente te llenará de pesimismo y encontrarás la manera de regresar a tu zona de confort. Porque los conocimientos y las herramientas que tenías no las has perdido cuando dejaste tu trabajo y hoy has agregado nuevas experiencias. Has agrandado tu zona de confort.

Si te va mal, mi amigo, serás el mismo que antes pero con mas experiencias vividas, mas fuerte y mas sabio. ¡No temas! Encontrarás la manera de volver al equilibrio.

Y en lo posible, no te rindas. Si estás convencido de la bondad de tu idea replantea tu estrategia y vuelve a intentar.

Me voy a adelantar a la excusa: "Si te va mal cuando te independizas siempre puedes volver de tus padres". Algunos si. Otros no. Lo mismo pasa con los trabajos.

No dejes que otros te digan que no puedes. Que no te atemorice el pesimismo ajeno. Tu realidad es tuya y eres tu quien tiene el poder y la obligación de modificarla. 

Te lo dice un emprendedor.

Si no compartes mi punto de vista esta muy bien. Si quieres enriquecerme con tu opinión, por favor, hazmela llegar aquí.

Gracias por el tiempo

Exitos.

Martín León.-
@FdeVendedores

Te invitamos a visitar nuestra web www.fabricadevendedores.com.ar
En Fábrica de Vendedores podemos ayudarte.




martes, 22 de enero de 2013

¿Que es vender?

Lo primero que debes saber cuándo inicias en una profesión es a que te estás dedicando ¿sí o no?.

Pues ventas no es la excepción.

Desde la perspectiva que nosotros manejaremos (hasta que tu desarrolles tu propio concepto) definimos “vender” como ayudar a nuestro cliente a tomar decisiones favorables para él.

¿Comprendes? A esto se le llama Ganar-Ganar. Gana el cliente, gana el vendedor. Ganamos todos.

Existen muchas maneras de vender. Pero tomaremos como validas solo las que promulgan las buenas ventas ya que en una venta limpia consigues un cliente fiel y sostenible en el tiempo. Y seguramente un amigo.

Engañar a tu cliente para cerrar una venta no es cerrar una venta. Es engañar a tu cliente.


Un cliente satisfecho es la mejor propaganda. Un cliente insatisfecho puede ser tu ruina. Es por esto que siempre alentamos a los vendedores a capacitarse para mostrarle a los clientes las noblezas que sus productos y servicios tienen para ofrecerles y ayudarles a ver los beneficios que su adquisición puede traerle a sus vidas ¿Cómo podemos saberlo? Ya veremos que será el cliente quien nos lo diga. El secreto es escuchar. Y para escuchar, como hemos dicho en repetidas ocasiones, hay que guardar silencio. Si hablas tú no puede hablar tu cliente.

Veremos aquí que si hay una larga lista de aspectos a desarrollar para poder realizar una venta profesional, pero desde algún punto debemos partir. Y ese punto será hacer que el cliente tome conciencia de su necesidad de nuestro producto o servicio. ¿Aquí termina el trabajo? Para nada. Todos necesitamos cosas que por alguna razón no hemos adquirido para mejorar nuestra calidad de vida.

Veremos más adelante que para vender debemos aprender primero a escuchar y almacenar información para luego transformarla en un mensaje que trasladaremos a nuestro cliente de determinada manera en determinado momento. 
Porque desde la visión técnica vender es eso: 

Decir ciertas palabras, de cierta manera en el momento indicado.

Exitos.

Martín León.-
@FdeVendedores


Te invitamos a conocer nuestros cursos de capacitación para fuerzas comerciales aquí.

En Fábrica de Vendedores estamos para ayudarte.




jueves, 17 de enero de 2013

¿Vender es malo?


La sociedad le ha implantado en los últimos tiempos una connotación negativa a la palabra vendedor. Esto se debe en gran medida a la agresividad, la falta de ética, de escrúpulos y el poco profesionalismo de muchos representantes de este rubro.

Esta creencia, muchas veces, lleva a las empresas a subvalorar a sus vendedores. Prefieren hablar de marketing o Social media que de planificación de ventas. Eligen creer que la capacidad del director de marketing es mayor a la del director de ventas desprestigiando, así, la reputación de los vendedores.

La subvaloración del departamento de ventas lleva a no brindarles a los vendedores los recursos necesarios para su correcto desempeño, entre estos la capacitación. Esto tiene al plazo inmediato dos consecuencias negativas:

  • Muchas empresas no cuentan con un plantel de vendedores calificados.
  • Existe una alta rotación de integrantes del equipo comercial por la falta de contención.


¿Quieres más malas noticias?

Esto no sucede solo dentro de las empresas. Ser vendedor para mucha gente es el plan B. Si no les ha ido bien en el estudio, si no han conseguido el trabajo deseado y han agotado todos sus recursos dicen: “basta, buscaré trabajo de lo que sea. ¡Así sea de vendedor!” ¿Sí o no?

Y es así como cualquier persona que no ha conseguido trabajo en ningún otro lugar termina ingresando al departamento comercial de una empresa que jamás lo capacitará. ¿Cuál esperabas que fuera el resultado?

Con este panorama es normal y hasta entendible la reputación que se han ganado los vendedores. Nos encontramos, mis queridos amigos, dentro de un círculo vicioso.

¿La buena noticia?

Podemos modificarlo. Está en nosotros modificarlo. Pues es nuestra obligación, como vendedores, limpiar nuestro nombre.

Tranquilo. Ser vendedor no es malo.

De hecho el vendedor es el último eslabón de las cadenas productivas de cualquier empresa. Sin nosotros no sería viable el intercambio de bienes y servicios, motor de cualquier economía exitosa. Sin nosotros las estanterías de las fábricas estarían abarrotadas de productos que nadie compraría. Sin nosotros no  llegaría el servicio de videocable a tu hogar, ni tendrías línea telefónica, ni el automóvil que tanto te gusta manejar. Sin nosotros no hubieras conocido el Wi-fi.
Las empresas pagan los sueldos con el dinero que le ingresa de sus clientes a cambio de los bienes o servicios que ofrece. ¿Quién crees que se encarga de ofrecerlos?

Ser vendedor no es malo.

Somos el único sector que en las empresas genera pura ganancia. Todos los demás sectores aportan al costo.

La venta es una profesión que, como tal, debe ser estudiada y aprendida para luego ser aplicada. Es una profesión como lo es la medicina o la abogacía. Y como en todo ámbito profesional hay profesionales buenos y profesionales malos.

Obviamente un profesional que no se prepara para estar a la altura de su titulo es un profesional malo. Pasa con un abogado que no sabe de leyes, un medico que no sabe de medicina o un vendedor que no sabe de ventas.

Un vendedor improvisado querrá ubicar su producto a toda costa, presionando al cliente para que lo consuma y utilizando frases hechas y gastadas. Hablará constantemente sin dejar que su interlocutor meta bocado para luego terminar la conversación con frases como ¡compre! No solo desperdicia el tiempo de la gente sino que además les crispa los nervios ¿si o no?

Pero un vendedor profesional, por el contrario, es la mejor compañía que puede existir y sus clientes lo saben. Un vendedor profesional sabe escuchar, manejar el temperamento, realizar preguntas interesantes y analizar las respuestas. Sabe daros una sonrisa cuando es necesario, se interesa por nuestros problemas y nos da, porque no, algún que otro buen consejo.

Vender no es malo. ¡Es necesario! El problema radica en los malos vendedores.

Te invito a participar de este espacio. ¡Tus ideas podrían ser muy constructivas!

¡Exitos!

Martín León.-
@FdeVendedores



lunes, 14 de enero de 2013

La Venta ¿ciencia o arte?



Al culminar un curso sobre "Biblioteca de Ventas" el pasado lunes en Buenos Aires se nos acercó un oyente para saludar y dejarnos, entre agradecimientos, este mensaje: "Hoy descubro que vender es toda una ciencia".
Se dice que la profesión más antigua es la prostitución. Pero ¿como puede existir el comercio carnal si no existe, primero, el comercio?.

Analicemos. 

Nuestras primeras versiones, los hombres primitivos, la tenían difícil. Vivían de la caza, pesca y la recolección. Se cubrían con pieles y habitaban en cavernas. Debían agotar todos sus esfuerzos para obtener unos pocos alimentos. 
Con la conformación del grupo familiar se hacía mas difícil satisfacer ampliamente las necesidades solo con el fruto de la caza, la pesca y la recolección. Por esto era necesario el intercambio de bienes con otros grupos para hacer el menu diario mas agradable. 
Este intercambio llegó a satisfacer mejor las necesidades humanas tanto individuales como colectivas, razón por la que buscaban la forma de mejorar el sistema de trueque para obtener mejores productos y entregar sus excedentes. 

Estamos hablando de millones de años atrás. Si no contamos las acciones instintivas para obtener alimento como profesiones no tengo duda: el comercio es la profesión mas antigua. Nace con la sociedad.

Ahora bien. Si aceptamos la consigna popular de que la ciencia moderna nace en el siglo XVII debemos aceptar también que la venta y la ciencia no tienen nada que ver. Nacen en dos periodos totalmente distintos y con millones de años de diferencia.

La profesión llamada ventas no es una ciencia. No puede medirse. Cada persona a quien quieras venderle tendrá sus reacciones, modos, objeciones y demás características inherentes propias. Por lo que nadie podrá darte una receta infalible para vender en cada uno de los casos. Vender, definitivamente, no es una ciencia.

Lo que si existen, en ventas como en el arte, son técnicas  Técnicas de venta de las mas variadas. ¿efectivas o no? va en gustos. Como el arte.

Vender es un arte. Una profesión. Un estilo de vida

Pero no una ciencia.

Puedes participar de este blog, tus ideas son enriquecedoras.

Exitos.

Martín León.-
@FdeVendedores



miércoles, 9 de enero de 2013

¿Primero me conozco, luego cambio?


Es habitual el temor a lo desconocido. Hasta diría normal.

Esto sustenta la creencia de que es fundamental conocerse, entenderse y luego cambiar. Las personas sienten la imperiosa necesidad de  saber a qué causas inconscientes se debe su forma de ser y comportarse para poder luego modificar los factores que las lideran.
Yo mismo he seguido esta línea de pensamiento Sofista durante gran parte de mi vida consciente hasta que comprendí lo poco práctico del sistema. Estuve tantos años entretenido en conocerme que olvidé el objetivo principal del plan: Cambiar lo tóxico en mí.

El tiempo iba pasando y yo seguía sin cambiar. Mas al tanto de mi persona, pero igual.

No quiero decir que uno no deba renunciar a conocerse. Es fundamental saber con quién convivimos. Pero ya has detectado un problema. Sabes lo que te molesta de ti, lo que es nocivo. Lo que perjudica a tu persona y a tus relaciones. Sabes lo que tienes que modificar inmediatamente. Lo obvio. Conoces tus malos hábitos. Reconoces los cambios prioritarios en tus actitudes. Entiendes lo que debes cambiar de manera urgente. ¿Qué esperas para empezar?

El hombre tiene como costumbre posponer lo importante.

Podemos, mientras nos conocemos, comenzar a cambiar nuestras creencias, nuestras reacciones, nuestra forma de ser, nuestro estado de ánimo y todo aquello que no resulte adaptable a nuestra realidad deseada. Hemos descubierto que algún proceder nuestro nos produce infelicidad y entendemos que es responsabilidad nuestra, que pone en peligro nuestro rendimiento, nuestra familia, nuestra felicidad o toda nuestra existencia. Si ya lo descubrimos no podemos esperar a entender los porqué de nuestro comportamiento para cambiarlo.
Si comprendemos que nuestras acciones hasta hoy solo producen déficit, debemos comportarnos diferente. Inmediatamente debemos desarrollar nuevas acciones que nos generen ganancias.

Conocerte no sirve de nada si no cambias. Además, ¿para qué quieres conocer a una persona que sabes que no te agrada? Conocerte mientras cambias, esa es la manera de evitar el sufrimiento.

Y no olvidemos la resistencia.

La forma de ser de una persona está dada, principalmente, por el resultado de miles de conductas que se han manifestado en una dirección determinada. Si estás de acuerdo conmigo, bastaría con cambiar algunas de esas conductas, las mas toxicas, por un periodo de tiempo determinado para notar que uno va sustituyendo su manera de ser por otra. Volvemos siempre a lo mismo: Cambiar los malos hábitos por buenos hábitos.

Sin embargo, estoy consciente de que todo cambio produce, en nosotros, una resistencia. Todo cambio supone un esfuerzo. Y el ser humano, por su carácter perezoso y costumbrista, tiene una reticencia inicial al cambio. Por lo que muchos prefieren seguir actuando como vienen actuando, aún a sabiendas de los riesgos, a esforzarse para producir un cambio.
En criollo, nos cuesta arrancar. 

Espero que estés de acuerdo en que extirpar esta actitud autodestructiva es parte fundamental del cambio. Y si realmente quieres un cambio acabas de descubrir por donde empezar.

Si quieres llegar a ser algo comienza por comportarte como si ya lo fueras.

Recuerda la fuerza de las ilusiones. Si tú te ilusionas con llegar a ser feliz, si realmente actúas como si lo fueras, irás desarrollando hábitos que te acercarán cada vez más a la felicidad. Si tú sueñas con ser exitoso y comienzas a comportarte como si lo fueras comenzarás a desarrollar hábitos que te acercarán cada vez más al éxito. Somos como nos comportamos.
Si tú te repites constantemente que no puedes te lo terminarás creyendo y seguramente terminarás formando el hábito de no poder o, lo que es peor, no intentar. La buena noticia es que si te repites constantemente que si puedes se accionará el mismo mecanismo y terminarás formando el hábito de correr el riesgo. Pues tu optimismo te dará la confianza necesaria.

Si no te gusta tu realidad no tienes mas que modificarla.

Se Tu.

Te invito a participar de este espacio. Aporta, opina, construye. Tus ideas aportan al crecimiento colectivo.
Si quieres disfrutar "El cambio necesario" en su versión completa no tienes mas que informarlo haciendo clic aquí. Con mucho gusto te la haremos llegar. 

Exitos!

Martín León.-
@FdeVendedores.

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lunes, 7 de enero de 2013

Biblioteca financiera: Fondo común de inversión.


En este espacio intentamos siempre impulsar al lector a lanzarse a la gran aventura de cumplir sus proyectos.

Generalmente para cumplir un proyecto, seamos sinceros, se necesita dinero. El dinero no hace a la felicidad pero facilita mucho el proceso de construcción.

Una herramienta muy útil para generar dinero, ironicamente, es el propio dinero. Pues quien cuenta con capital puede (hoy en día cambiaría el "puede" por el "debe") ponerlo a trabaja. Exactamente, hacer que el dinero trabaje por nosotros. Convirtiéndose, así, en un inversor.

Hay muchas herramientas financieras para los inversores. Hoy me gustaría desarrollar una en especial que en los últimos años se ha posicionado en Argentina: El fondo de inversión.

Un Fondo Común de Inversión se constituye cuando un grupo de personas con similares objetivos de inversión le entrega su dinero para que un profesional lo administre y lo invierta en una cartera diversificada de activos.

En los países desarrollados, los Fondos son un instrumento de inversión muy utilizado y en continuo crecimiento. Sin ir mas lejos, en los Estados Unidos representan uno de los sectores financieros más importantes en volumen de activos, seguidos por los bancos comerciales y las compañías de seguros.

En la Argentina, los Fondos nacen en 1961, regulados por la Ley 15885, que fue reemplazada por la Ley 24083 vigente en la actualidad.

¿porque elegir un fondo común de inversión?

El mundo de las finanzas es un mundo complejo y es necesario empaparse de él antes de lanzarse a tomar nuestras propias decisiones.

Operar a través de Fondos Comunes de Inversión permite lograr objetivos de ahorro o inversión de corto, mediano o largo plazo, aún cuando no se disponga del tiempo necesario para administrar una cartera propia de inversiones.

Esto es posible gracias a la gran diversidad de Fondos que se ofrecen (las cuales iremos viendo), entre las cuales seguramente hallará uno acorde al objetivo que se persigue. 
Es importante entender que cada administrador persigue un objetivo diferente y es importante que sea compatible en tiempos y capital con nuestro propio objetivo. Con esto quiero decir que no es cuestión de entregarle el dinero a un tipo trajeado y ya. Es nuestro dinero y debemos asegurarnos de ponerlo en las manos correctas y, posteriormente, monitorear periodicamente nuestro capital.

De esta manera podemos administrar eficientemente nuestro capital a través del asesoramiento de profesionales dedicados exclusivamente a la búsqueda de las mejores opciones.
¿Las ventajas?

Son muchas.La principal es la diversidad de productos, pero ademas les nombraré algunas otras adicionales:

A esta diversidad de productos adaptables a sus necesidades, Usted debe agregar las siguientes ventajas adicionales:

  • Manejo profesional: La toma de desiciones se delega a profesionales dedicados específicamente a analizar los mercados locales e internacionales. Ellos realizan el estudio y toman las decisiones de inversión que se consideren más correctas para el logro del objetivo de inversión del Fondo en el cual hemos invertido.
  • Diversificación: Permite la inversión en distintos instrumentos financieros, minimizando el riesgo que se asumiría invirtiendo sólo en uno.
  • Liquidez: Disponemos de nestro dinero cuando lo necesitamos, no teniendo que esperar un plazo de vencimiento de su inversión.
  • Facilidad de acceso: Por pequeño que sea nuestro ahorro los Fondos Comunes de Inversión nos permiten acceder a alternativas hasta ahora reservadas a grandes inversores.
  • Simplicidad: A diferencia de otras alternativas nuestra inversión en Fondos Comunes de Inversión no tiene fecha de vencimiento ni requiere ser renovada.
  • Transparencia: Facilita el seguimiento de la inversión a través del valor de la cuotaparte que diariamente se publica en medios de amplia difusión.
Proximamente veremos como elegir un fondo de inversión adecuado y como evaluar su productividad y confiabilidad.

Esta información es pública. Analícenla a conciencia y desarrollen su propia opinión.
Cualquier consulta, pueden realizarla en nuestra pagina web o pueden contactarnos aqui y con gusto les responderemos.

Gracias por el tiempo.

¡Exitos!

Martín León.-
@FdeVendedores


viernes, 4 de enero de 2013

La costumbre.


Condición necesaria para el cambio es la necesidad. Muchos (sino todos) detectamos falencias en algún ámbito de nuestra vida pero pocos hacemos algo al respecto. La gran mayoría aprendemos a vivir con ello. Mantenemos trabajos que no nos gustan, toleramos relaciones enfermizas, aprendemos a vivir como podemos con lo que hoy tenemos. Sin pensar, ya, en analizar o generar nuevas opciones. 


Esto está muy bien… ¡si estás muerto!. Y de hecho mucha gente muere a los 35 años y se entera a los 71, cuando lo hace oficial dejando de respirar. Pero si aún te sientes vivo tienes no solo el derecho, sino la obligación, de levantarte y cambiar.


Si tú trabajas 10 horas en un empleo que no te gusta por un sueldo miserable, llegas a tu casa y te sientas a ver televisión, cenas, te acuestas, te levantas al día siguiente y vuelves al trabajo y todo esto lo repites día tras día difícilmente encuentres un espacio para tu desarrollo personal.
Estas dentro de un circulo vicioso de malos hábitos llamado costumbre. Y estas malas costumbres, como hemos dicho, pueden ser peligrosas. Porque serán transmitidas a tus hijos y estos podrían transmitírselas a sus nietos, sea de manera oral o representativa. Los padres son los ejemplos que los niños imitan. Si tu hijo te ve resignado, crecerá resignado. Si tu hijo te ve luchando por ser mejor crecerá luchando para superarse. Al menos que quieras que otros sean los ejemplos de tus hijos.

El éxito es un camino, no una meta. “Vivir trabajando en superarse” es la manera de vivir. Y lo mejor es que tus logros, tus buenos hábitos, también son transferibles a las generaciones futuras.

Ahora bien. Entendamos que este conjunto de hábitos y costumbres es lo conocido y, aunque puedan ser nocivos, nos envuelven en un manto de seguridad y conformismo del que se nos hace muy difícil salir. Limitan nuestra zona de confort. La zona de confort está representada por todo lo que nos genera comodidad y seguridad. Sus límites los hemos puesto nosotros mismos y los hemos confundido con el marco de nuestra existencia. Es nuestra zona cómoda. Aquí nos sentimos capaces y seguros. Afuera lo desconocido. Lo nuevo.
Las personas que se mantienen en la zona de confort han renunciado a tomar iniciativas que les permitan gobernar sus vidas. Están limitando su propio crecimiento. De aquí en más solo sobrevivirán. Entran en un estado pasivo, donde delegan la responsabilidad de su propia existencia.
Quienes deciden traspasar los límites de su zona de confort están lanzándose a lo desconocido. Se abren a analizar nuevas oportunidades.

Muchos nos mantenemos dentro de nuestra zona de confort simplemente por miedo.
¿Miedo a que? ¿A lo desconocido? ¿A perder lo que ya tenemos?   Lo desconocido una vez que se conoce, obviamente, deja de ser desconocido. Al traspasar la barrera de nuestra zona de confort no perdemos. Solo podemos ganar. Todo lo nuevo que conocemos y asimilamos aporta a agrandar nuestra zona de confort y esto nos impulsará a salir nuevamente e ir por más. ¡No temas! Constantemente estaremos regresando. Pero para emprender esta aventura, como vimos, necesitamos un disparador que nos impulse a romper nuestros propios límites y salir de nuestra zona cómoda.

Cuando encuentres ese disparador, Mi estimado, serás libre. Y no solo Tu te lo agradecerás, también te lo agradecerán tus hijos, y sus hijos y todo aquel que se tope contigo y esté dispuesto a escuchar tu historia.

Y recuerda que lo fácil de hacer también resulta fácil no hacerlo.

Es tu viaje.

Exitos.

Martín León
@FdeVendedores


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miércoles, 2 de enero de 2013

¡Basta para Mi! Suficiente de esta porquería.


Para generar un cambio positivo en nuestra vida  no alcanza solo con sentir la necesidad. Además debemos volvernos intolerantes frente ella.

Esto último es lo más difícil ¿Sí o no? Todos sabemos lo que necesitamos para ser felices, pero pocos nos levantamos y vamos a buscarlo. Pocos nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort. Pocos nos animamos al cambio porque, si bien nuestra vida no es la ideal, al fin y al cabo, respiramos. Nuestras necesidades básicas se ven satisfechas.

¡Dejemos las mediocridades!

 Todos los que detectamos un falencia en nuestra vida tenemos el deseo de cambiar. Pero la gran mayoría teme que el precio del cambio sea demasiado alto, por lo que decide no correr el riesgo.

Pero el deseo está ahí. Latente. ¡El deseo de ser mejor! El deseo de ser más, porque tenemos la certeza de que no estamos desarrollando todo nuestro potencial. El deseo está a la espera de un disparador para expresar todo su potencial y darnos las herramientas necesarias para hacerlo realidad. Y ese disparador puede accionarse sin previo aviso. Una canción, una poesía, un libro, una discusión, un enfrenamiento, la frustración de no poder darle a nuestra familia todo lo que necesita…

Cualquiera puede apretar el gatillo.

Y un día, ¡un fabuloso día!, algo sucede. Algo sirve de catalizador y te impulsa a exteriorizar todo ese disgusto que tenías reprimido. Un día te cansas y dices “¡Basta para Mí! ¡Ya tuve suficiente de esta porquería!”. 

Ese día, Mi estimado, es realmente el primer día del resto de tu vida.

Jim Rhon decía que “el disgusto es una emoción negativa pero puede tener un efecto positivo y poderoso”. Y no se equivocaba.
El disgusto por tu situación te lleva a decir “¡Ya basta!”. Te lleva a tomar la decisión de cambiar.

La Decisión es importante para que ese disgusto valga la pena. El día que te sientas a decidir, estás cambiando. ¡Decidir qué quieres y que no quieres para tu vida es grandioso! Decidir qué quieres hacer y que no quieres seguir haciendo te dará la principal herramienta para generar el cambio: La inspiración.
El día que te sientas a decidir estas tomando las riendas de tu vida. ¡Que motivador es el día que te sientas a decidir! ¡Qué inspirador es sentir que tú tienes el control!
Deshazte de tus malos hábitos y reemplázalos por nuevos. ¡Es suficiente de esta porquería! ¡Basta!. El día que decidas cambiar, ya habrás cambiado.

Entones aquí tienes lo necesario para empezar. El disparador. Las 3 D:

-          Deseo de cambiar.
-          Disgusto por la situación actual. Que nos lleva a exteriorizar el deseo.
-          Decisión de cambiar.
-           
Las tres D son una receta más que eficaz para disparar un cambio asombroso que te llevara a evaluar tu vida, detectar los malos hábitos y reemplazarlos por buenos hábitos, emprender y lanzarse a lo desconocido. ¡Qué emocionante!

Parece simple, ¿verdad? Pues no lo es tanto. El hombre es un animal de costumbre. Y su mayor costumbre es posponer lo importante. Tiene el deseo de cambiar, pero no quiere afrontar el trabajo. Por pereza o por miedo a tomar el riesgo.

Porque lo simple de hacer también es simple no hacerlo.

Asique no te duermas. ¡Manos a la obra!

Exitos.

Martín León.-
@FdeVendedores


Fábrica de Vendedores quiere verte crecer.

martes, 1 de enero de 2013

El cambio necesario.


El ser humano es un animal de costumbre.

Dentro de la percepción filosófica, el hombre se encuentra clasificado dentro del grupo de los seres animados. Tiene una espectacular ventaja sobre los demás seres vivos: Es el único ser capaz de razonar y, por ende, el único capaz de alterar el medio para adaptarlo a sus necesidades de una manera significativa.

El hombre, si bien racional, está atado de manera inseparable a sus instintos y pasiones. Un ejemplo claro de ello son los hábitos. El hábito es un comportamiento que repetimos regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es siempre aprendido. Nunca suceden sin ser ocasionados. No se nace con hábitos.

Los hábitos se crean, no se obtienen por herencia, se pueden volver necesidades y nos llevan a realizar acciones automatizadas. ¿Esto es malo? Depende la calidad del hábito y del tiempo que se mantenga. Porque existen buenos hábitos y malos hábitos. Algunos hábitos (como por ejemplo comerse las uñas) pueden desperdiciar importantes procesos mentales que bien podrían aprovecharse en tareas más exigentes, pero otros fomentan prejuicios o son perjudiciales y es allí donde se generan los vicios. Los buenos hábitos, por otra parte, predisponen a una persona a la perfección de la realización de una tarea o actvidad.

Un buen hábito puede llevarte al éxito. No tener la capacidad de despojarte de él puede arruinarte. Porque lo que funciona hoy puede no funcionar mañana. El mundo evoluciona, los métodos evolucionan. Tú y tus hábitos deben evolucionar si quieres llegar al éxito.
Por eso decimos que el éxito es un viaje y no un destino. Porque lo que te dio éxito hoy puede quitártelo mañana si no tienes la capacidad de cambiar y modificar tus hábitos o reemplazarlos por otros más indicados para el momento que estés viviendo.

Un  hábito adquirido por la práctica frecuente de un acto se vuelve costumbre. Y las costumbres si bien tampoco se heredan, se transfieren de una generación a otra sea de forma oral o representativa y, con el tiempo, se transforman en tradición.

El cambio necesariointenta graficar de una manera sencilla y entretenida la necesidad de crear buenos hábitos. De reemplazar los malos hábitos por hábitos mejores y de entregar las herramientas necesarias para no solo comenzar un cambio positivo en tu vida sino además volverlo sostenible en el tiempo. No solo por Ti. Por tus hijos y las generaciones que vendrán.

“Solo existen dos días en el año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer y principalmente vivir”
Dalai Lama


Éxitos.

Martín León.-